For all the sweet transvestites from Transylvania,
Pues si, siempre he estado convencida de que todo lo que tiene que ver con química es raro y exótico. Y ayer me convencí. En el edificio de química de la universidad me topé con este letrero que quise compartir con el mundo.
También quiero compartir que hoy puse mi primer Christmakah bush. Como eso de la fusión de religiones es necesario hoy en día, Misha no quería poner un Christmas tree y yo quería mi pinito navideño, así que en el espíritu ecuménico de hoy, pusimos un Christmakah bush para celebrar Navidad y Hannukah. Para empezar es un mini arbolito que ni pino es, porq es romero. Y le puse las beads que sobraron de Mardi Gras, así que está bastante alegre mi seudo-arbolito.
¿Ya ven? Todo esto para mostrar que los trasvestimos pueden ayudarnos de mucho.
Fabulous!!!
viernes, 15 de diciembre de 2006
lunes, 11 de diciembre de 2006
Un lunes es un lunes, es un lunes
Hoy conocí los trámites burocráticos necesarios en este país para conseguir un pasaporte. Fui con Misha (quien necesitaba pasaporte para su próxima y muy anunciada visita a México), a la oficina de pasaportes y en media hora ya estábamos afuera. Entregó papeles, hizo un juramento de ser quien decía ser, y nos dijeron que regresáramos a las dos y media para recoger el mencionado documento.
Así que matamos la mañana en el French Quarter, entrando a las tiendas misceláneas de accesorios, recuerdos, ropa, etcétera a esperar a que fuera hora del lunch. Dicho y hecho, entramos al Café Pontalba, uno de mis restaurantes preferidos a comer dos de mis platills preferidos: gumbo (una sopa picante con salchicha, camarones y arroz) y red beans and rice (si necesitan explicación, están mal). El CaféPontalba se encuentra justo en Jackson Square (que es nuestro Zócalo local), en uno de los edificios más viejos de la ciudad, y sirven la mejor comida. Para culminar con un buen postre, nos fuimos a Cáfé du Monde, que está en donde está desde 1873 y sólo sirve café au lait y beignets (tipo donas espolvoreadas con singular alegría en azúcar). Y es lo mejor, por que siempre hay algún músico ambulante que empieza a tocar jazz, o música clásica, o cualquier cosa, y hace del ambiente algo mágico.
Only in New Orleans.
Así que matamos la mañana en el French Quarter, entrando a las tiendas misceláneas de accesorios, recuerdos, ropa, etcétera a esperar a que fuera hora del lunch. Dicho y hecho, entramos al Café Pontalba, uno de mis restaurantes preferidos a comer dos de mis platills preferidos: gumbo (una sopa picante con salchicha, camarones y arroz) y red beans and rice (si necesitan explicación, están mal). El CaféPontalba se encuentra justo en Jackson Square (que es nuestro Zócalo local), en uno de los edificios más viejos de la ciudad, y sirven la mejor comida. Para culminar con un buen postre, nos fuimos a Cáfé du Monde, que está en donde está desde 1873 y sólo sirve café au lait y beignets (tipo donas espolvoreadas con singular alegría en azúcar). Y es lo mejor, por que siempre hay algún músico ambulante que empieza a tocar jazz, o música clásica, o cualquier cosa, y hace del ambiente algo mágico.
Only in New Orleans.
domingo, 10 de diciembre de 2006
Primer blog

Van meses y meses en que cualquier cantidad de gente me ha dicho que es hora de empezar un blog. Y yo, cero dada a la tecnologia, me habia negado de manera recalcitrante achacandolo al exceso de trabajo que he tenido.
Hoy, finalmente, he decidido hacer frente al mundo cibernético y comenzar mi blog, que a ver cuánto tiempo nos dura el gusto.
Comienzo un domingo cualquiera, cuando en lugar de estar tirada viendo tele o estar haciendo windowshopping estoy cautiva de un café terminando un trabajo final sobre la guerra entre México y Estados Unidos. Convencida de la poca relevancia que dicho estudio tendrá sobre el mundo, me convencí de que mi vida en un blog es más relevante.
Escribo, en fin, desde Nueva Orleans (NOLA, para hacerlo mas corto), the city that care forgot. Si dijera que estoy perdidamente enamorada de esta ciudad no estaría mintiendo. Pero en estos momentos lo único en mi mente es salir de vacaciones e ir de regreso a mi casita en el lejano condado de sayavedra. Tomar ponche, comer tamalitos y esperar a la rosca de reyes.
Lo cual me recuerda que en dos días comienza el maratón Lupe-Reyes, así que disfruten mucho, pórtense mal y consigan conductores resignados.
Siendo este mi primer intento de blog, lo voy a terminar aquí, en lo que se me ocurre qué más escribir.
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