Hoy conocí los trámites burocráticos necesarios en este país para conseguir un pasaporte. Fui con Misha (quien necesitaba pasaporte para su próxima y muy anunciada visita a México), a la oficina de pasaportes y en media hora ya estábamos afuera. Entregó papeles, hizo un juramento de ser quien decía ser, y nos dijeron que regresáramos a las dos y media para recoger el mencionado documento.
Así que matamos la mañana en el French Quarter, entrando a las tiendas misceláneas de accesorios, recuerdos, ropa, etcétera a esperar a que fuera hora del lunch. Dicho y hecho, entramos al Café Pontalba, uno de mis restaurantes preferidos a comer dos de mis platills preferidos: gumbo (una sopa picante con salchicha, camarones y arroz) y red beans and rice (si necesitan explicación, están mal). El CaféPontalba se encuentra justo en Jackson Square (que es nuestro Zócalo local), en uno de los edificios más viejos de la ciudad, y sirven la mejor comida. Para culminar con un buen postre, nos fuimos a Cáfé du Monde, que está en donde está desde 1873 y sólo sirve café au lait y beignets (tipo donas espolvoreadas con singular alegría en azúcar). Y es lo mejor, por que siempre hay algún músico ambulante que empieza a tocar jazz, o música clásica, o cualquier cosa, y hace del ambiente algo mágico.
Only in New Orleans.
lunes, 11 de diciembre de 2006
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1 comentario:
Muero de risa! Ojalá en México haya baños trans-gender friendly!
¿Entratse a ese WC? ¿Qué lo hacía diferente del resto de los baños de N.O.?
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